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Intentar engañar al seguro para obtener un beneficio es mucho más habitual de lo que se pueda pensar. En ocasiones se trata de pequeñas exageraciones en los daños para reparar algún desperfecto que ya tenía el vehículo. Pero en otras, el engaño llega a simular lesiones para cobrar indemnizaciones, denunciar robos que no han sido tales o hacer partes falsos sin haber sufrido ningún percance.

Cualquiera de ellos es un fraude que, en caso de ser descubierto, puede llevar, en el mejor de los casos, a la rescisión de la póliza. Además, las compañías intercambian información, de modo que cuando se comprueba que se ha intentado engañar al seguro, es fácil que no haya otra que quiera firmar una póliza con el infractor. En casos más graves, el Código Penal, incluso, contempla penas de entre seis meses y tres años de prisión.

Acudir a detectives es cada vez más habitual. Las pérdidas por este tipo de fraudes son cuantiosas para las empresas del sector, más de 800 millones euros al año solo en el caso de seguros de vehículos, tal y como se recoge en el V Barómetro del Fraude en el Seguro de Autos y de Hogar.

Incluso existen mafias cuyo negocio es este, simular falsos accidentes para reclamar indemnizaciones, sobre todo por daños corporales. Y, en situaciones de crisis, los intentos de engañar al seguro con falsos accidentes se elevan de forma notable.

La investigación, un trabajo complejo

Evitar la acción de este tipo mafias o de asegurados que intentan engañar al seguro simulando accidentes se ha convertido en prioritario para las compañías aseguradoras, que solo de esta forma pueden evitar esas pérdidas cuantiosas. Pero demostrar que se trata de un fraude no es sencillo, por eso, cada vez más recurren a empresas de detectives.

El objetivo fundamental es recabar pruebas fehacientes de que se trata de un intento de fraude para que, en caso necesario, la compañía pueda acudir a los tribunales y no solo evitar pagar una compensación económica, sino para que el defraudador también pague por ello.

El primer paso que dará siempre el detective será conocer los datos personales y la situación de quien supuestamente ha sufrido el accidente. En ocasiones, problemas económicos o una situación de desempleo pueden dar la primera pista del intento de fraude.

Tras esa primera toma de contacto, el siguiente paso es analizar las circunstancias del accidente y todo lo que la supuesta víctima ha alegado. En el caso de vehículos, lo habitual es simular accidentes para cobrar indemnizaciones por daños materiales.

Sin embargo, aunque sean menos habituales, esas indemnizaciones son más elevadas cuando se simulan lesiones o se agrava el alcance de estas. Pero lo realmente serio no es el engaño denunciando falsos accidentes o atropellos, sino que en ocasiones realmente se provocan de manera intencionada, culpando a otro conductor con el apoyo del testimonio de falsos testigos.

En el caso de un falso accidente con simulación de lesiones, la labor del detective será realizar un seguimiento del supuesto accidentado. No en pocas ocasiones se ha podido comprobar que la presunta lesión cervical o los esguinces desaparecían milagrosamente y la persona investigada realizaba una vida absolutamente normal cuando, supuestamente, debería estar guardando reposo en cama.

Si se comprueba que, efectivamente, todo indica que se trata de un intento de engañar al seguro, el detective recabará todas las pruebas que así lo puedan demostrar y redactará el informe pertinente. Todo ello, dentro de los requisitos que marca la ley, ya que, en caso de acudir a los tribunales, ese informe puede tener valor probatorio y ser acetado como tal por el juez.

En Detectib contamos con el mejor equipo de profesionales, preparados para realizar la investigación más exhaustiva y rigurosa no solo ante la sospecha de falsos accidentes, también en un sinfín de supuestos, desde espionaje industrial a infidelidades.