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Voy a contarles una historia que pasó prácticamente desapercibida en casi todo el mundo, pero que supuso un antes y un después en la historia de dos barrios vecinos de una ciudad mediana del oeste de los Estados Unidos….

En los años 80, en esa ciudad, existían dos barrios con clases sociales muy heterogéneas cuyos habitantes convivían en paz y harmonía. Sin embargo, los vecinos de uno de los dos barrios (District 48) habían estado sufriendo atracos y violaciones por parte de vecinos del otro barrio (District 36) sin que las autoridades hubieran hecho mucho por erradicar el problema. La displicencia con que las fuerzas del orden se tomaban la mayoría de denuncias provocó que la mayoría de delitos ni siquiera se reportaran.

El nuevo alcalde de la ciudad animó a los vecinos del District 48 a denunciar cualquier agresión que sufrieran para tener constancia de la problemática. La gran cantidad de denuncias que se formularon entonces, colapsó el sistema policial y judicial y las autoridades se vieron desbordadas por ello.

El gobernador del Estado promulgó un decreto por vía de urgencia mediante el cual se entregaba a cada uno de los vecinos del District 48 un arma de fuego para que se autodefendieran de atracadores y violadores y, además, pusieron a su disposición cursos de formación en prácticas de tiro y de defensa personal, invirtiendo en ello importantes recursos humanos y económicos.

Ni que decir tiene que semejante medida disparó el numero de homicidios y asesinatos en el District 36. Ante la más mínima sospecha de que alguien podía ser un atracador o un violador, los vecinos del District 48 disparaban a matar con total impunidad. Les bastaba con alegar la sospecha de que el asesinado podía ser un atracador o un violador para que los tribunales les dieran la razón y archivaran la causa abierta por cada muerte.

Coincidiendo con la promulgación del decreto, algunos vecinos del District 48 que tenían viejas rencillas con habitantes del District 36, aprovecharon para saldar a base de tiros sus disputas. Además, las nuevas discusiones que afloraban por cuestiones que no tenían ninguna relación con los delitos promulgados en el decreto del Gobernador también se resolvían por la vía rápida del tiro en la nuca sin que los jueces pudieran o quisieran intervenir ya que, tanto los políticos de aquel momento como la prensa estaban a favor de las medidas que habían conseguido bajar las cifras de atracos y violaciones de forma espectacular.

Así pues, a pesar de que se sospechara que las muertes de los vecinos del District 36 a manos de los vecinos del District 48 fueran por venganzas personales, los asesinatos se resolvían judicialmente manteniendo la impunidad del autor.

Lejos de plantearse una revisión del decreto gubernativo por las injusticias que se estaban cometiendo, los vecinos del District 48 recibían cada vez más apoyo y reconocimiento de una buena parte del país, que elogiaba su manera de actuar ya que con ello habían conseguido poner fin a una lacra que sufrían desde hacía tiempo.

Las protestas de los vecinos del District 36 caían en saco roto; los propios fiscales argumentaban que sólo el 1 % de los asesinatos que se cometían en el barrio eran por causas distintas a lo establecido en el decreto y de esa forma dotaban de mayor poder a los vecinos del District 48 que se sentían cada vez más seguros de que sus asesinatos no comportarían castigos.

Pero entonces ocurrió lo siguiente……

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