La ficción policiaca nos ha dejado en la retina un mundo detectivesco que nada tiene que ver con la realidad. Atrás queda la imagen del detective privado con gabardina (incluso en pleno verano), sombrero, periódico, cigarrillo a medias y whisky en la mano. Investigadores dedicados en cuerpo y alma a resolver crímenes y suicidios o a buscar desaparecidos en mitad de la noche para esconder sus problemas personales. No, nos pueden gustar mucho las historias de Colombo y compañía, pero la labor y actividad diaria de los profesionales de carne y hueso van mucho más allá de todos estos mitos falsos de los detectives privados.

¿Sabes cuáles son los más comunes? Recopilamos los mitos más habituales según los propios detectives privados de Detectib

Largos viajes en carretera y alojamientos cutres

La labor de nuestros profesionales no siempre implica largos viajes y noches fuera del hogar, como tanto hemos visto en las películas. Es más, nuestro abanico de detectives privados en toda España resta mucho la distancia entre el investigador y el investigado, por lo que la mayoría de las ocasiones no es necesario dormir fuera de casa y, si se hace, no suele ser más de una semana. Es cierto que también realizamos investigaciones en lugares más lejanos o incluso en el extranjero, pero lo habitual es alojarse en los mismos hoteles de los investigados, que os aseguramos que en su mayoría no suelen privarse de nada. Lejos quedan pues aquellos moteles lúgubres y cochambrosos que han acompañado muchas noches a nuestros compañeros de ficción.

Técnicas de camuflaje ridículas

No decimos que un detective privado no llegue a disfrazarse (de otra profesión, por ejemplo) para desarrollar un trabajo que lleva la discreción por bandera, pero lo cierto es que no suele ser la tónica habitual. Sus métodos para pasar desapercibido van más allá de esconderse tras los setos, los árboles o los periódicos durante los seguimientos, como hemos vistos en tantas y tantas imágenes. Otras técnicas como manejar correctamente las distancias, la habilidad en la conducción o el uso de las nuevas tecnologías son las que le acompañan en su recorrido.

Ante el descubrimiento, el soborno

No afirmamos que no se haya dado o no se pueda dar el caso (en todas las profesiones cuecen habas) pero sí aseguramos que no suele ser lo habitual y que en general los detectives privados trabajan honradamente. Además es rarísimo que un profesional sea descubierto y más aún, si es así, que se deje sobornar por el investigado para lograr un informe positivo. Si un detective es destapado, lo lógico es que abandone el caso y no que se doblegue a cambio de dinero como hemos visto en la pantalla en más de una ocasión.

Viejos amores contoneándose para pedir un favor

No, para nada. Por la puerta de Detectib no entran nuestros amores del pasado contoneándose como Lauren Bacall o Rita Hayworth para obtener un favor. En temas de corazón, suelen visitarnos personas desconocidas que quieren investigar la posible infidelidad de su pareja o gente mayor que busca un viejo amor cuando enviuda o se queda sola.

Vida conflictiva y alcohólica

Otro cliché de la ficción que nos ha dejado muchas escenas de peleas y malas compañías. Evidentemente, los detectives privados no están marcados por conflictos personales, alcohol y mala vida por el mero hecho de serlo. Son personas normales, con una profesión cada más valorada y requerida por individuos y empresas. Es un colectivo formado por gente académicamente preparada y con la posibilidad de desarrollar una vida personal y familiar como cualquier otro profesional.