Así hace la tarea de seguir personas un detective privado

seguimiento de personasLa figura del detective privado viene indudablemente ligada a su labor de seguir personas. Esta parte de su trabajo resulta fundamental en la mayoría de los casos investigados, por lo que conlleva una amplia y minuciosa preparación detectivesca que se inicia mucho antes de saltar al terreno del juego. Las herramientas tecnológicas ayudan y mucho a la hora de marcar las estrategias, como también lo hacen otras pautas de seguimiento como la localización de puntos seguros de visualización. Cada caso requiere un patrón específico que los detectives ligan a las necesidades particulares. Solo así el éxito, es decir no ser descubierto y obtener las pruebas buscadas, está realmente asegurado.

Los operativos de vigilancia y seguimiento del detective privado garantizan la obtención directa de información relativa a los hechos. Estas tareas ponen de manifiesto la conducta personal, social, laboral… de un sujeto y permiten utilizarlo convenientemente para recoger las pruebas en un informe profesional. En base a los datos aportados, los investigadores realizan un estudio previo de la zona marcada para optimizar los medios y obtener más fácilmente resultados. En este sentido se estudian datos del entorno físico habitual del observado, como el número de entradas de un inmueble y sus accesos (peatonales, para vehículos); el tipo de calle y barrio (poco o mucho tráfico, densidad de viandantes, zona rural o urbana, escapes por si hay imprevistos); servicios etc. y se establecen observatorios de vigilancia idóneos (terrazas, parques, azoteas…). Las investigaciones de este tipo van más allá del propio seguimiento, ya requieren contar con los recursos y destrezas necesarias para tener una alta capacidad de reacción que permita incluso adelantarse a las circunstancias.

Los avances tecnológicos garantizan además que suela ser innecesario acercarse en demasía al objetivo para realizar adecuadamente el seguimiento y la vigilancia. Los nuevos dispositivos se completan con otros trucos más tradicionales o vistos, como por ejemplo esperar con un periódico o un café en el bar de enfrente, hacer uso del móvil para disimular o cambiar cada cierto tiempo de lugar y de actividad con el fin de no levantar sospechas. Todas estas técnicas varían claramente en función de si la observación se realiza desde la calle, un lugar cerrado, un vehículo, a pie etc.

El éxito en estos trabajos no viene solo de tener una actitud adecuada al lugar y a las circunstancias (evitar una atención excesiva, vestir con ropa apropiada, mantener una distancia prudente…), también de pisar el freno cuando alguna circunstancia obliga a quedar demasiado expuesto. Esto implica, por ejemplo, no acercarse en un momento determinado o reanudar el seguimiento una vez se alcanza otro punto.

Aunque el abanico de estos servicios es amplísimo, destacan sobre todo los seguimientos a trabajadores durante la jornada laboral, a personas por supuestas bajas fingidas, a parejas por sospechas de infidelidad, a progenitores por casos de custodias compartidas… Sea como sea, los detectives privados utilizan siempre todas las armas legales a su alcance para resolver exitosamente el caso planteado.